A pesar de existir una tregua formal entre las coronas de España e Inglaterra, durante aquella época los incidentes armados entre ambas potencias marítimas se volvieron más violentos y frecuentes, hasta que finalmente desembocaron en el desastre inglés de San Juan de Ulúa (1568), cuando una flotilla inglesa dedicada al saqueo de puertos y navíos españoles en América, que estaba al mando de Hawkins y Drake, fue atacada por la Flota Española en Nueva España [colonia española ubicada en México, en un ataque sorpresa. Este acto de lucha antipirata casi le cuesta la vida al propio Drake. Desde ese día, Drake, dolido por la derrota, estuvo en pie de guerra contra el Imperio Español por el resto de su vida.
Las incursiones de los ingleses en aguas chilenas durante el siglo XVI caen dentro del marco de las operaciones de corso. La Corona Española consideraba a cualquier navegante que penetraba en el océano Pacífico como un pirata, y había ordenado a las autoridades locales tratarlos como tales.
Acompañado, según cuenta la leyenda, de una tripulación formada por franceses y esclavos africanos, consiguió una inmensa fortuna en oro pero, según el propio Drake contaba, tuvo que dejar atrás un importante botín en plata, ya que era demasiado pesado para llevarlo de regreso a Inglaterra (existe la leyenda de El Tesoro de Guayacán, que cuenta que este tesoro fue ocultado en Guayacán, Coquimbo, Chile). Durante esta expedición a Nombre Dios, Drake trepó un inmenso árbol en el istmo de las montañas de Panamá y así se convirtió en el primer inglés en ver el Océano Pacífico.


